domingo, 17 de abril de 2016

PARADOJA DEL SILENCIO



El silencio, como forma no audible del ruido, es algo que no logro imaginar en medio de esta jungla. Aún cuando la sordera se apoderara  positivamente de mi organismo sensible, creo que la nota más trágica del dolor retumbaría en mi cerebro como decibeles en ascenso. Me refiero a que las repercusiones inmediatas y preactivas del hemisferio cerebral trocarían la sensación de dolor en reacciones conectivas de alborotada longitud de onda que retumbarían como tambores en la constelación de mi constitución humana y nuevamente, aturdirían mis sentidos.

En realidad, el silencio como forma de sentir la felicidad del “no ruido” en esta jungla, es un deseo inconcebible o tal vez, un sueño platónico. El bocinazo de los autos, la música a todo trapo del vecino,  el grito de gol de Boca Juniors, el sonido de una alarma antirrobo, el improvisado discurso de Cristina ante los medios; en fin, el sonido del teclado al prodigar estas letras me dejan como corolario, que el silencio si existe, sólo es audible cuando no existimos.



By El Arponero de la Tinta



                                                                                      

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