Resulta necesario pacificar los ánimos de la
República propendiendo al reencuentro con nuestro ser nacional. No es
posible seguir dividiendo a los
argentinos en un bando o en otro, ¡somos todos connacionales!.
He visto con inmensa tristeza el absoluto desprecio y
violencia que emana desde el gobierno
hacia la sociedad civil que disiente con las políticas oficiales y realmente,
creo que es hora de reflexionar y escuchar la voz del pueblo.
Hay una ARGENTINA que busca el diálogo y la paz social y
otra, que busca el caos y la división.
Esto es peligroso. Aquí pongo como ejemplo de inmadurez, a la CAMPORA, como
falange del poder, que busca avasallar las instituciones e imponer su predicado
joven contra las “viejas estructuras” considerando que lo viejo ya no sirve y
sólo la sangre joven puede transformar el país. Esto es un paradigma insalvable
que humedece el ombligo de una sociedad con nafta y torna en un futuro incendio
las relaciones sociales.
El gobierno debe entender que el pueblo exige respuestas a
sus necesidades y éstas no son caprichosas, sino parte de su existir cotidiano.
Debe abrir el gobiernos sus oídos a los reclamos, le guste o no. Los que
manejamos las “viejas estructuras” sabemos como lograrlo pero no nos dejan.
Asimismo, el gobierno debe apuntar sus flechas a combatir
la pobreza , la delincuencia, la corrupción en la esfera pública y a construir
un país para todos. Pero no les importa hacerlo porque son parte de ella, digo,
están salpicados y son corruptos.
¿Haz oído alguna vez a la Presidenta hablar de combatir la
corrupción?.
Negar la realidad y retrucar con odio a los reclamos
sensatos del pueblo es imponer un Estado de tiranía que de a poco carcome los
cimientos democráticos. Este país ha juzgado a los militares por los crímenes
de lesa humanidad y no ha juzgado a los corruptos civiles que con dinero
público han hecho fortunas a través de la Función.
¡No hay lugar para un principado! Los gobiernos que surgen
de las urnas, si o si, deben rendir cuentas de sus actos a los ciudadanos .¡Nos
deben explicaciones!
Quienes peinamos canas conocemos de la historia y somos
hacedores de consensos, no podemos permitir que grupos rentados aplacen
nuestras ideas y sometan a la barbarie a toda una nación.
¡Exigimos el RESPETO y el trato correspondiente!.
Basta de crear divisiones y ametrallar nuestra sociedad
con balas y odio. La verdadera intriga palaciega está en el razonamiento burdo
de una mandataria que se creyó que era reina y formó una corte de títeres para que
la idolatren.
La Nación Argentina requiere el concurso de todas las
fuerzas vivas y el espacio necesario para que la expresión sea libre y
auténtica.
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