jueves, 1 de noviembre de 2012

EDITORIAL


Resulta necesario pacificar los ánimos  de la  República propendiendo al reencuentro con nuestro ser nacional. No es posible  seguir dividiendo a los argentinos en un bando o en otro, ¡somos todos connacionales!.

He visto con inmensa tristeza el absoluto desprecio y violencia que emana  desde el gobierno hacia la sociedad civil que disiente con las políticas oficiales y realmente, creo que es hora de reflexionar y escuchar la voz del pueblo.

Hay una ARGENTINA que busca el diálogo y la paz social y otra,  que busca el caos y la división. Esto es peligroso. Aquí pongo como ejemplo de inmadurez, a la CAMPORA, como falange del poder, que busca avasallar las instituciones e imponer su predicado joven contra las “viejas estructuras” considerando que lo viejo ya no sirve y sólo la sangre joven puede transformar el país. Esto es un paradigma insalvable que humedece el ombligo de una sociedad con nafta y torna en un futuro incendio las relaciones sociales.

El gobierno debe entender que el pueblo exige respuestas a sus necesidades y éstas no son caprichosas, sino parte de su existir cotidiano. Debe abrir el gobiernos sus oídos a los reclamos, le guste o no. Los que manejamos las “viejas estructuras” sabemos como lograrlo pero no nos dejan.

Asimismo, el gobierno debe apuntar sus flechas a combatir la pobreza , la delincuencia, la corrupción en la esfera pública y a construir un país para todos. Pero no les importa hacerlo porque son parte de ella, digo, están salpicados y son corruptos.

¿Haz oído alguna vez a la Presidenta hablar de combatir la corrupción?.

Negar la realidad y retrucar con odio a los reclamos sensatos del pueblo es imponer un Estado de tiranía que de a poco carcome los cimientos democráticos. Este país ha juzgado a los militares por los crímenes de lesa humanidad y no ha juzgado a los corruptos civiles que con dinero público han hecho fortunas a través de la Función.

¡No hay lugar para un principado! Los gobiernos que surgen de las urnas, si o si, deben rendir cuentas de sus actos a los ciudadanos .¡Nos deben explicaciones!

Quienes peinamos canas conocemos de la historia y somos hacedores de consensos, no podemos permitir que grupos rentados aplacen nuestras ideas y sometan a la barbarie a toda una nación.

¡Exigimos el RESPETO y el trato correspondiente!.

Basta de crear divisiones y ametrallar nuestra sociedad con balas y odio. La verdadera intriga palaciega está en el razonamiento burdo de una mandataria que se creyó que era reina y formó una corte de títeres para que la idolatren.

La Nación Argentina requiere el concurso de todas las fuerzas vivas y el espacio necesario para que la expresión sea libre y auténtica.

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