A MI ALONDRA
Una
mañana, muy temprano, en que tú no estabas
por
la senda, comencé a caminar solitario
mientras
un ave blanca sus alas desplegaba
tímidamente,
sobre un gran cielo hospitalario.
Y
un Febo clamoroso naciendo a mis espaldas
acariciando
iba a las flores con dedos de oro,
y
el bosque amanecía con tinte de esmeralda
y
había un arroyo transparente y muy sonoro.
Caminaba
y preguntaba por qué Dios no me dio alas
para
volar como el ave blanca por los cielos...
y
comprendí que Dios puso pluma y letra en mi alma
para
volar en sueños y plasmar los anhelos.
Y
contento me puse a vislumbrar el paisaje,
y
al percibir la fragancia dulce de la rosa
me
imaginé libélula en medio del follaje
y
que besaba a la flor cual una mariposa.
Una
mañana muy temprano en que tú no estabas,
por
la senda, comencé a caminar solitario
mientras
un ave blanca sus alas desplegaba
tímidamente,
sobre un gran cielo hospitalario.
Y
eras tú, mi Alondra, que tus alas desplegabas
tímidamente,
sobre un gran cielo hospitalario
Y
eras tú, mi princesita blanca, quien volabas
mientras
caminaba yo por la senda solitario.
By: Alí Al Haded
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