Tras las opiniones vertidas por los
funcionarios del gobierno respecto a la movilización acaecida el 8 de
noviembre, se desprende que nada cambiará.
Naturalmente, quienes gobiernan este país
entienden que todo lo que hacen está perfecto y que los reclamos no
corresponden.
En todo caso son reclamos golpistas y de
grupos minoritarios que buscan desestabilizar el orden democrático.
El 8 de noviembre se movilizaron
pacíficamente en todo el país un número aproximado a un millón de personas,
reclamando contra la inseguridad, la corrupción, el respeto a la Carta Magna,
el "no" a la “re – reelección” , contra la inflación y el avasallamiento hacia la libertad de expresión.
Desconocer el reclamo popular es no tener
respeto a la ciudadanía. Es lógico que el oficialismo desmerezca el reclamo de
la gente porque no puede alegar su propia torpeza.
Este gobierno dictatorial que amenaza a la
prensa y procrea el odio entre los argentinos, generando facciones para
contrarrestar los reclamos populares, ha llegado muy lejos con su espíritu de
confrontación.
¡Se ha ensoberbecido!
Yo entiendo que la señora presidenta esté
pasando un mal momento por la muerte de su esposo, pero eso no le da derecho a
trasladar su odio a los argentinos.
Me agradaría que el congreso funcionara al
igual que el poder judicial, en forma independiente.
¡Esto se resuelve en las urnas!
El pueblo no perdonará el desprecio de
esta señora a los reclamos legítimos de la sociedad.
Y bueno, tendremos que esperar y sufrir
mientras tanto la agonía de nuestra economía y el ultraje a nuestras
instituciones.
Lo único que pido al pueblo soberano que
tengan memoria y no se olviden de quienes nos gobernaron en esta década infame.
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