sábado, 26 de julio de 2014

PARIENDO UN ASOMBRO EN EL NICHO ESOLASTICO

Hay conceptos universales que no pueden ser arbitrio de unas pocas “mentes  ilustradas”  . Tal es así que la BELLEZA no puede ser atrapada por la enciclopedia ni conceptualizada categóricamente  con un sólo parecer.

Yo entiendo que la BELLEZA requiere de dotes emotivas para cada persona y, como no somos todos iguales; procurar encasillar este término en una traza común, es desmerecer al intelecto y negar al sustantivo su condición.

No intento ensayar un concepto diferente a la mirada académica del lenguaje, ni saturar el contenido de este espacio, con una exposición semántica lingüística.

La palabra BELLEZA tiene un sentido y una fuerza natural de expresión que trasciende lo efímero y se proyecta a todas las latitudes del pensamiento.

Quizás aquello que está enmarcado en lo aceptado colectivamente ejerce un cierto aire de verdad; pero esa “verdad” no deja de ser un tótem.

Asimismo, el paso del tiempo hace que la visión de las cosas y los conceptos aprehendidos escolásticamente se renueven y surjan otros criterios para elaborar plataformas de pensamiento, que modifican lo anterior.

Intento, desde un criterio personal o subjetivo establecer , la clave de la BELLEZA sin ridiculizar lo generalmente aceptado como tal.

“BELLEZA es todo aquello que agrada a nuestros sentidos y lo colma de placer”.

“Agrado y placer”, son ciertamente el diagnóstico que nuestro parietal promueve en su accionar axiomático para procrear un sentido positivo hacia  tal o cual estímulo y configurar el cerebro a la aceptación del placebo.


MI OPINIÓN

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