La
sustancia indivisa del amor, ¡es el beso!,
el
pulso; la nutriente de la lengua y la boca;
¡ese
alarido tierno que de humedad provoca!
el
imán de los labios, tras parir su embeleso.
Allí,
confluyen almas, y pasional el seso
se
derrite en su karma y transpirando troca,
degustando
la miel de la pasión que evoca
en
perfomance tibia y corona ese suceso.
Desnudo
ya, los cuerpos, tiritan en el viento
y
sobre labio y labio, repintan el sendero,
bajo
la luna muda, gozando del momento.
(Yo
me imagino al alba, peinando su melena,
a
la blanca sirena, sobre la mar que infiero
y
de su trajinar, allí, sobre mi arena).
Le
robo un beso al cielo, degustando su aroma
y
sueño tras arpón el beso primitivo
de
la redonda luna que en su premier asoma.
By : El Arponero de la Tinta

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