lunes, 4 de agosto de 2014

MI ARPÓN SUDA EN POESIA

EN UN EPITAFIO DIVINO


Dibujé en el fieltro, la aurora;
los miedos forjaron la liendre
en un sublime enroque
y puede que mi voz disipara 
el temblor de aquellos minutos
donde se atenazaba la fiebre
y rescaté tu página desnuda
y estampé en ella mi firma.

Raudo viento dejó su parecer
en la arena
y yo te protegí
abrazando tu pecho
y besando tu esfinge.

Quedé exhausto de gloria
¡amanecí contento!

No tengo atravesada ninguna espina
y no tengo dolor:
¡Te amé y te amo con altura!

Sólo que, contemplo la bahía
bajo una luna redonda.

Tras el criterio del zodíaco,

Un espacio, tan breve, amaneció descalzo
y sin latidos en mi corazón;

¡te quise hasta el infinito!

(el miocardio no responde a los secretos 
terrenos, pero la aorta respira aún vencida)

Los momentos de nuestro acontecer fueron 
selectos espacios donde acurrucamos el minuto.

Mas no puedo ante las olas
ni los mares,
dejar el mundo por tu estrella
ni dejar de fulgir la estela de mi arpón

Debo seguir mi curso
hasta agotar el propósito
que fluye sobre la sal.

¡Qué hermoso es el beso del amor
y la potencia que conlleva!

¡Yo llevo, Sirenita, en mis labios, tu dulce 
caramelo de tu copiosa espuma,
del trajinar auténtico del soñar
y de la vastedad del universo!

En una secreta bahía :
Tú y yo, supérstites absolutos 
de la gracia militante,
dejando atrás a Cronos,
¡haremos el amor! 





By : El Arponero de la Tinta

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