La
química del beso
Tus
labios embrujados me besaron
y
preso yo quedé de tus misterios;
la
magia del amor que regalaron
rompieron
mis barreras y criterios.
Fueron
tus besos tibios que lograron
enardecer
la sed de mis imperios,
y
de gozo a mi cuerpo trastornaron
con
la fe de nacientes magisterios.
Hoy
me someto a ti, ¡dulce princesa!,
y
mis ducados dejo totalmente
para
soñar contigo nueva vida
y
repintar el cielo tras promesa,
y
juntar nuestros labios, plenamente,
mientras
un pasional fulgor trepida.

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