La pobreza generalizada, es la
consecuencia inmediata y necesaria del acopio de recursos por parte de sectores
que se arrogan el derecho a hacerse del todo. También forma parte de un estilo
de corrupción generalmente aceptada, cuando se acepta que los políticos
devenidos a gobernantes hagan del Estado un botín de guerra para ellos y sus partidarios.
Esto pareciese ser una norma. Habría que terminar con esto de una buena vez.
No existe árbitro competente que frene este robo masivo del
maná del cielo, que fuera destinado al necesitado, si la máxima autoridad
convalida lo actuado. No creo en la dicotomía patria – antipatria, pero sí, en
la compulsa masónica de generar riqueza a costa de los pobres. Esto se huele en
el aire.
Yo, Arponero de cepa, mandaría a
los intérpretes de estas doctrinas odiosas a adentrarse en las gélidas aguas del Atlántico sur a refrescar sus
cerebros a pura espuma de mar y viento antártico. Entenderán que sus huesos y
su piel son el pergamino de su alma y
no, el cuerno de los toros.
Esa escuela de pensamiento que
nutre a empresarios y políticos, genera rechazo y compulsa entre los pueblos
libres y aviva la llama del descontento popular contra las capas diligénciales
que no aportan soluciones y se roban hasta el agua del pesebre. Que tomen nota
los tecnócratas del gobierno actual, pues están avivando las brazas del
descontento social. Por razones de mediocre entendimiento abusan de las
herramientas monetarias. Yo, apuesto al peso y me da la Parca el dólar, no me
interesa el Euro y si bien la deuda contraída con los buitres es legal, la pago
en pesos CARAJO.
El huracán es un viento muy
fuerte que puede romper estructuras y volar techos de viviendas de ilustres o
de viviendas de humildes. La voz del pueblo se expresa en las urnas pero
también en las movilizaciones de masas y puede soplar su indignación como ese
viento. No malogren lo obtenido entre votos con anuncios de pacotilla: queremos
ya resultados y no aguantamos otro plazo.
En esta Argentina de recursos
prodigiosos y nunca, escasos, no puede ni debe haber pobres ni hambre, a menos
que exista CORRUPCION.
Yo voté por “cambiemos” y espero
corrupción cero. Un solo corrupto que usando la facultad de gobierno para robar,
está negando atención alimentaría a una familia del Chaco o privando de insumos
a los hospitales de Formosa, si hablamos de federalismo. La corrupción salpica
al gobernante, al legislador, al policía, y al juez.
Queremos ya, respuesta a los
reclamos populares. Nos importa un bledo lo que dejó el anterior gobierno como
herencia. Se hicieron cargo del Estado, deben dar respuestas a los reclamos o
láguense. No votamos para que salgan en
televisión a dar discursos o hacerse los buenos sin hacer nada. Queremos
soluciones y respuestas a nuestros reclamos ya.
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