domingo, 1 de mayo de 2016

DIGO

La pobreza generalizada, es la consecuencia inmediata y necesaria del acopio de recursos por parte de sectores que se arrogan el derecho a hacerse del todo. También forma parte de un estilo de corrupción generalmente aceptada, cuando se acepta que los políticos devenidos a gobernantes hagan del Estado un botín de guerra para ellos y sus partidarios. Esto pareciese ser una norma. Habría que terminar con esto de una buena vez.

No existe árbitro competente que frene este robo masivo del maná del cielo, que fuera destinado al necesitado, si la máxima autoridad convalida lo actuado. No creo en la dicotomía patria – antipatria, pero sí, en la compulsa masónica de generar riqueza a costa de los pobres. Esto se huele en el aire.

Yo, Arponero de cepa, mandaría a los intérpretes de estas doctrinas odiosas a adentrarse en las gélidas  aguas del Atlántico sur a refrescar sus cerebros a pura espuma de mar y viento antártico. Entenderán que sus huesos y su piel  son el pergamino de su alma y no, el cuerno de los toros.

Esa escuela de pensamiento que nutre a empresarios y políticos, genera rechazo y compulsa entre los pueblos libres y aviva la llama del descontento popular contra las capas diligénciales que no aportan soluciones y se roban hasta el agua del pesebre. Que tomen nota los tecnócratas del gobierno actual, pues están avivando las brazas del descontento social. Por razones de mediocre entendimiento abusan de las herramientas monetarias. Yo, apuesto al peso y me da la Parca el dólar, no me interesa el Euro y si bien la deuda contraída con los buitres es legal, la pago en pesos CARAJO.

El huracán es un viento muy fuerte que puede romper estructuras y volar techos de viviendas de ilustres o de viviendas de humildes. La voz del pueblo se expresa en las urnas pero también en las movilizaciones de masas y puede soplar su indignación como ese viento. No malogren lo obtenido entre votos con anuncios de pacotilla: queremos ya resultados y no aguantamos otro plazo.

En esta Argentina de recursos prodigiosos y nunca, escasos, no puede ni debe haber pobres ni hambre, a menos que exista CORRUPCION.

Yo voté por “cambiemos” y espero corrupción cero. Un solo corrupto que usando la facultad de gobierno para robar, está negando atención alimentaría a una familia del Chaco o privando de insumos a los hospitales de Formosa, si hablamos de federalismo. La corrupción salpica al gobernante, al legislador, al policía, y al juez.

Queremos ya, respuesta a los reclamos populares. Nos importa un bledo lo que dejó el anterior gobierno como herencia. Se hicieron cargo del Estado, deben dar respuestas a los reclamos o láguense. No votamos para  que salgan en televisión a dar discursos o hacerse los buenos sin hacer nada. Queremos soluciones y respuestas a nuestros reclamos ya.

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