viernes, 13 de mayo de 2016

OPINION



En mi concepción personal de la realidad como ciudadano,  entiendo como necesario “un blanqueo total” de los manejos espurios de la anterior gestión de gobierno y también, una división de poderes que sea garante de la democracia y que devuelva la institucionalidad perdida,  a los órganos de control y a la justicia en general.

Creo que el clamor popular exige remisión a los hechos delincuenciales de los funcionarios públicos salientes, devenidos a millonarios tras su paso por la función en los poderes del Estado  y rendición de cuentas a la Justicia por los actos de corrupción, cuya providencia está más que probada, por lo cual, cada implicado en hechos ilícitos deberá pagar con prisión efectiva e indemnizar al Estado Argentino con su patrimonio mal habido.

Aquí, no hay animosidad contra ninguna corriente política ni revanchismo; hay, sí, un deseo explícito del ciudadano de ver entre rejas a los que avergonzaron al país y se robaron hasta el agua de los floreros. Esa “trouppe de titanes del afano” debe entender que la Justicia existe y no se vende al mejor postor, es independiente y goza de poder soberano.

A quienes robaron, coimearon, participaron de asociaciones con proveedores del Estado y amasaron fortunas a través de los sobreprecios; a ellos, hoy, les toca responder por la vileza de sus actos confiscatorios del bienestar del pueblo argentino. No es poca cosa.

La educación, la salud, la seguridad, la ayuda social, fueron diezmadas por el apetito voraz de lobos disfrazados de corderos, que pergeñaban un discurso progresista de inclusión social para obtener la simpatía de las masas y contar con el aval de las muchedumbres para llevar adelante un proyecto de robo sistemático de los dineros de los argentinos, entregándoles, a cambio, migajas y un carnaval colorido de música y timbales para sus oídos.

Esto se terminó. Ahora viene la hora de los pueblos y el rugido de la patria.

Ojo, no digo con esto que el actual gobierno sea todo lo que los Argentinos queremos, pues ha demostrado mucha insensatez  y tozudez en el plano económico, favoreciendo a los sectores más acomodados y postergando a los sectores populares. Esto suma en negativo para la actual gestión y se verá reflejado pronto en las próximas elecciones.

Lo que quiero hacer significar es que “CAMBIEMOS” dio una impronta necesaria a los reclamos del ciudadano y cierto aire de frescura a la institucionalidad, pero le falta mucho para generar un nuevo paradigma ideológico.

La piedra fundamental sobre la que se erige el entramado social y todas las instituciones de la república es la familia. Es importante entonces enfocar la política pública a devolver a esta unidad su lugar de privilegio.

En la medida que el trabajador sea desplazado de su fuente de trabajo y condenado a vivir de prestado o en la indigencia,  deteriora el vínculo y los lazos con su familia; si a su vez, esto se multiplica por cien, por mil o un millón entonces, aparece la anomia y por inercia, el caos, la anarquía, la desobediencia, la insurrección y el deterioro del pacto social.

Quiero decirle a los tecnócratas del gobierno actual, que mediten las medidas económicas a tomar y no sean tan teóricos. No somos incógnitas de una ecuación sino personas que respiran el mismo aire que vosotros.

Gracias por leerme.

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