jueves, 19 de abril de 2012

PACIFICANDO MI ESPIRITU


Voy sin brújula a través del mar
hacia otro derrotero
y veo que las gaviotas me saludan.

Estoy en la cubierta de mi nave
y muerdo mi destino.

Nunca forjé en caracol mi rumbo
aunque tiemblo ante las aguas batientes.

Soy un arponero temeroso
pero no obstante, sigo tras el rumbo...

Hoy desistiré de cazar a la ballena
y tiraré mis redes
para atrapar algunos calamares.

¡Seguramente estoy viejo
y harto de la pesca y del sangrado!

Ya peino canas
y mi deseo es promulgar la paz
con las criaturas de los mares.

Al fin de cuentas
moriré junto a mi arpón
en alguna tertulia
a bordo de mi nave.

Y nadie llorará por mi
ni pedirá en la cripta
una misa por mis huesos.

Mi alma flotará como la boya
tras el beso de la luna.

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