RESPIRO EL AIRE DE MI IGNORANCIA
Nada sé de los pájaros que vuelan, si tiritan sus plumas en invierno o se acuestan en el lago tras verano.
Nada sé de la hormiga gobernante que redobla su apuesta previo a la tormenta.
Nada sé de la brisa que despeina los árboles en otoño y deposita con algarabía un colchón de oro en la gramilla.
Nada sé de la mujer que su vientre ensanchado pare una rima y genera en el mundo un poema sin palabras.
Nada sé de los honores,que dicen, fabrican las armas
ni tampoco sé de las calificaciones que a los hombres
los redimen de matar a sus hermanos.
Nada sé de la moneda que compra voluntades e hiere la virtud y la justicia.
Nada sé de los pobres que pululan en gran número sobre capitales.
Nada sé sobre la estrella que fulge en el oriente
y nada sé sobre la gracia.
Nada sé en torno al verbo.
¡NADA SE SOBRE LA VIDA Y LA SONRISA!
(Y NADA SE, SOBRE EL ATURDIMIENTO DEL CONOCIMIENTO,
NI, PUES TAMPOCO, SOBRE LA FIBRA ELÁSTICA DE LA PALABRA).
Alí Al Haded
Nada sé de los pájaros que vuelan, si tiritan sus plumas en invierno o se acuestan en el lago tras verano.
Nada sé de la hormiga gobernante que redobla su apuesta previo a la tormenta.
Nada sé de la brisa que despeina los árboles en otoño y deposita con algarabía un colchón de oro en la gramilla.
Nada sé de la mujer que su vientre ensanchado pare una rima y genera en el mundo un poema sin palabras.
Nada sé de los honores,que dicen, fabrican las armas
ni tampoco sé de las calificaciones que a los hombres
los redimen de matar a sus hermanos.
Nada sé de la moneda que compra voluntades e hiere la virtud y la justicia.
Nada sé de los pobres que pululan en gran número sobre capitales.
Nada sé sobre la estrella que fulge en el oriente
y nada sé sobre la gracia.
Nada sé en torno al verbo.
¡NADA SE SOBRE LA VIDA Y LA SONRISA!
(Y NADA SE, SOBRE EL ATURDIMIENTO DEL CONOCIMIENTO,
NI, PUES TAMPOCO, SOBRE LA FIBRA ELÁSTICA DE LA PALABRA).
Alí Al Haded
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