Sobre el cáliz de la
rosa
libaba la mariposa
buscando el néctar
soñado,
el azúcar refinado
del vientre de la
flor.
Y embriagada de licor
y del pétalo dorado,
sus alas dejó al
costado,
una tarde milagrosa
a la flor haciendo
esposa.
Bendijo, Dios, el
enlace
y dijo a la mariposa:
ya que a las flores
tú besas
¡hoy. tu matrimonio
nace!
Y la luna, tras su
face,
por la unión
prodigiosa
comentó sobre
dehesas:
¡Hoy, a mi, el sol me
ha besado!
N. d A.
(Sucede que la
mariposa es un hechizo de luna
y la rosa es el
enigma del anochecer en mi bahía.)
By: El Arponero de la Tinta

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