jueves, 24 de octubre de 2013

MI VOZ EN REFLEXIVA

El hombre que transpira su numen, tras la olas embrujado por el mar y la cota del destino, el hombre que percibe el arrecio de los vientos sobre su pequeña embarcación y que pondera la longitud del horizonte, en toda su extensión y traduce en positivo su batallar y no siente ni odio ni tristezas; el hombre que sin sinalefas se adhiere al escorzo de las aguas y a su melodía por el placer de la aventura tras el devenir de las auroras , tan sólo buscará el soñar entre las aguas y a su sino entregará su alma, ¡feliz de su albedrío y de su empresa!


¡Ser Arponero no es un estilo de vida, sino el oficio de un Quijote!


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